PROYECTO URBANO. POBLADO DIRIGIDO C DE FUENCARRAL
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Xicu Colomar Martín
Alejandro Fernández Gándara
Gonzalo González López
Álvaro Manzano Alonso
Heleen Verheyden
El Poblado Dirigido C de Fuencarral remonta su origen al año 1956, época en la que el Ministerio de Vivienda llevaba a cabo su Plan Nacional de Vivienda, con el que afrontaba el rápido crecimiento de población en la grandes ciudades en detrimento del medio rural, que inició un drástico éxodo. La necesidad de llevar a cabo este tipo de actuaciones de manera rápida y eficiente, requerían una planificación urbanística que las coordinara. Fue, en este caso, el arquitecto José Luis Romany Aranda a cargo de quien corrió el diseño del barrio.
El poblado presenta dos tipologías edificatorias residenciales: vivienda colectiva, en forma de bloques abiertos de 5 alturas; y los "chalés", pequeñas casas adosadas en hilera con jardín particular. Estas construcciones presentan distintos problemas en cuanto a su adaptabilidad a los requerimientos actuales de habitabilidad, en especial en cuestiones de accesibilidad (falta de proyección futura de ascensores), eficiencia energética (precaria construcción de los cerramientos, que hace a las viviendas mal acondicionadas climáticamente) y salubridad (uso de uralita en recubrimiento de fachadas).
Sin embargo, siendo conscientes de esta problemática, este proyecto urbano incide especialmente sobre cuestiones más generales del barrio, que tienen que ver no sólo con la degradación paulatina del espacio público, sino también con la creación de una nueva estrategia que trate de hacer frente a una pérdida de sistemas que hace a los vecinos dependientes del transporte y dificulta la calidad de vida en una población en proceso de envejecimiento.
La acción, como se detalla en el documento, consta de varias fases coordinadas que responden a los problemas hallados en el análisis del poblado. El ambiguo régimen de la propiedad de los distintos espacios públicos ha propiciado un abandono generalizado por parte de la administración, que en muchos casos no asume las tareas de limpieza y mantenimiento, dejando estas tareas a la buena voluntad de los vecinos. Ante ésto, se propondrá una categorización clara de las vías y espacios intersticiales entre edificios, fijando nuevamente los límites entre el ámbito público y el privado.
Por otro lado, y con carácter más a largo plazo, se plantea la creación de un gran eje peatonal y un nuevo núcleo comercial y de ocio, que sea útil para los trabajadores del polígono industrial adyacente y para los propios habitantes del barrio, así como la reactivación de las antiguos mercados mediante su reforma para poder ser ocupados por los nuevos tipos de comerecios. Además de ésto, se trata de arreglar el problema de aparcamiento, con la creación de un aparcamiento subterráneo comunitario que libere la calle Manresa de coches aparcados, facilitando el tránsito en dos direcciones por el interior del barrio. Todo ello, irá complementado con una reforma y dignificación de los espacios verdes, la readaptación de la topografía abrupta a las exigencias de accesibilidad, la protección frente a los inconvenientes que presentan las grandes vías rodadas cercanas (Avenida Cardenal Herrera Oria y M-607) en cuanto a seguridad o contaminación acústica, los accesos al transporte público y la creación de nuevos espacios deportivos y residenciales que respeten y mantengan el carácter tranquilo del antiguo poblado.


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